El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos ha deportado a casi 200 mil personas en los primeros siete meses del segundo mandato del presidente Donald Trump, desde su regreso a la Casa Blanca.
De acuerdo con información difundida por la cadena CNN, desde enero, la administración ha reportado cerca de 350 mil deportaciones, incluyendo las llevadas a cabo por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza,(CBP), la Guardia Costera y aproximadamente 17 mil 500 casos de autodeportación incentivados por campañas gubernamentales.
Esta cifra, revelada por un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), posiciona al ICE en ruta hacia su tasa más alta de deportaciones en al menos una década, sin dejar fuera el ambicioso objetivo de un millón de expulsiones anuales prometido por la administración. Antes de la asunción de Trump, entre octubre y diciembre de 2024, el ICE ya había registrado alrededor de 71 mil 400 deportaciones.
La agencia podría superar las 300 mil expulsiones en el año fiscal 2025, que concluye el 30 de septiembre, un número comparable a las 316 mil deportaciones del año fiscal 2014 durante la presidencia de Barack Obama. El DHS, bajo el liderazgo de la secretaria Kristi Noem, ha calificado estos avances como un «progreso histórico» en el cumplimiento de la promesa electoral de Trump de arrestar y deportar a inmigrantes indocumentados. Las operaciones se han intensificado en ciudades clave como Los Ángeles y Washington D.C., con arrestos diarios en el interior del país oscilando entre mil y dos mil por debajo del meta de tres mil establecida por la Casa Blanca.
El gobierno estadounidense ha asignado casi 75 mil millones de dólares al ICE hasta 2029, incluyendo 45 mil millones para expandir centros de detención y 30 mil millones para enforcement y deportaciones, convirtiéndolo en la fuerza policial federal mejor financiada del país.
Paralelamente, activistas por los derechos de los migrantes han denunciado tácticas opacas, como el uso de nombres falsos por parte de aerolíneas estadounidenses para vuelos de deportación y el bloqueo de números de cola en sitios de seguimiento.
Tom Cartwright, un activista especializado en rastreo migratorio, reportó mil 214 vuelos relacionados con deportaciones en julio —el récord desde que inició su monitoreo en enero de 2020—, con un total de 5 mil 962 viajes desde el inicio del mandato de Trump hasta ese mes, un aumento del 41 por ciento (mil 721 vuelos más) respecto al mismo período de 2024.
Por su parte, la jueza federal en Miami, Kathleen Williams, rechazó suspender su orden para desmantelar el centro de detención de migrantes en los Everglades de Florida, Alcatraz Alligator, mientras el gobierno apela la decisión.