En las postrimerías del 2025, falleció, a la edad de 72 años, Marco Antonio Bernal Gutiérrez, un hombre bueno que estuvo siempre rodeado de hombres malos. Su carrera política despega cuando es nombrado Director de apoyo de los Comités de Planeación para el Desarrollo (COPLADE) en la Secretaría de Programación y Presupuesto, siendo titular de esta Secretaría el Doctor Carlos Salinas de Gortari durante la administración del presidente Miguel de la Madrid.
Su cercanía con Luis Donaldo Colosio se dio a raíz de su nombramiento como secretario de Desarrollo Social; éste lo comisiona como Presidente del Instituto Nacional de Solidaridad de la Secretaría de Desarrollo Social y después Director general del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, lo que le permitió entrar en contacto con las bases sociales del Partido Revolucionario Institucional y el magisterio.
Cuando Colosio asume la candidatura del PRI a la Presidencia de la República, es nombrado subcoordinador de prospectiva en la campaña presidencial priista de 1994. Posteriormente, fue nombrado Subsecretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y Coordinador de Estudios Políticos del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales. El asesinato del candidato en 1994, lo dejó en el limbo.
Como un reconocimiento a su sensibilidad social, durante el gobierno de Ernesto Zedillo Marco Antonio Bernal encabezó las negociaciones con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cargo que ocupó por espacio de 2 años y 10 días, logrando el cese de hostilidades y una guía para el fin del conflicto, que el gobierno no quiso reconocer ni honrar. En 1997 fue Senador de la República por la vía plurinominal para formar parte de la LVII Legislatura por un periodo extraordinario de 3 años que vencía el 31 de agosto del año 2000.
Fue un permanente aspirante a la gubernatura de Tamaulipas, compitiendo formalmente en dos ocasiones: en 1998, cuando, con el apoyo del gobierno central e importantes grupos políticos y empresariales de Tamaulipas, participó en la llamada consulta interna, un mecanismo amañado por medio del cual Manuel Cavazos Lerma heredó la gubernatura a su pupilo favorito, Tomás Yarrington Ruvalcaba.
Años después, el 15 de enero de 2016 en las instalaciones del CEN del PRI 7 aspirantes a la candidatura a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional firmaron el «Acuerdo de Unidad por el Futuro de Tamaulipas”, otra artimaña para imponer a Baltazar Hinojosa, quien perdió frente a Francisco García Cabeza de Vaca, otro que también es reclamado por la justicia.
Se dice que el hubiera no existe; pero, sería muy interesante el ejercicio de especular sobre lo que hubiera pasado si Luis Donaldo Colosio no hubiera caído abatido por las balas que retrasaron el retorno de México a la senda del progreso compartido; o, que hubiera pasado si en lugar de Yarrington gobernara Bernal; o si en lugar de Cabeza de Vaca, Marco Antonio hubiera conducido la recuperación de Tamaulipas.
Marco Antonio Bernal Gutiérrez fue un hombre bueno, quizá por ello no fue gobernador de Tamaulipas. Descanse en paz y que el Señor lleve pronto consuelo a sus deudos.









