La invasión del territorio venezolano, el bombardeo de sitios estratégicos y el secuestro del presidente constitucional de ese país, son apenas los prolegómenos de una escalada de violencia, por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que azotará al continente entero con la ayuda de mesnadas ultraderechistas de cada región, para consolidar, por medio de las armas, su dominio absoluto sobre toda la América.
El propio presidente de EU, Donald Trump, lo expresó abiertamente en una conferencia de prensa: “La intervención es muestra de la resurrección de la Doctrina Monroe. Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado. El operativo también sirve como una advertencia a cualquier que amenace la soberanía estadounidense; el pueblo venezolano está libre y el hemisferio está más seguro ahora”.
Un exultante Trump, acompañado por sus secretarios de Estado, Marco Rubio y de Guerra, Pete Hegseth, no podía contener su entusiasmo sobre la operación militar, y la actuación de las tropas a las que llamó guerreros estadounidenses, la élite de Estados Unidos, y que esto mostraba que Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”. Aseguró que un asalto como este no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial, y que “ninguna otra nación podría hacerlo como nosotros”.
Si alguna duda puede existir con respecto de estas afirmaciones, habría que recordar que apenas el miércoles 17 de diciembre del 2025, el Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley sobre la políticas de defensa por 901.000 millones de dólares, conocido como la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2026, y la envió al escritorio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para su firma.
El proyecto aprobado contempla, entre otras minucias, la autorización de 26.000 millones de dólares para financiar la construcción de buques de guerra, 38.000 millones para aviones y 25.000 millones para incrementar la producción de municiones. Así mismo, reduce 1.600 millones de dólares al gasto en asuntos relacionados con el clima, aumenta el salario de las tropas y suspende permanentemente las sanciones de Estados Unidos contra Siria.
La confirmación de las pretensiones del gobierno de Trump por lograr un dominio total del continente, la expresó la ex vicepresidenta de EU y excandidata presidencial, Kamala Harris, quien pronunció duros términos con respecto a la captura de Nicolás Maduro por parte de Washington, apuntando a la ilegalidad de la misma y al deseo de Donald Trump de convertirse en el caudillo regional a toda costa.
Agregó tajantemente que: “Las acciones de Trump en Venezuela no hacen que Estados Unidos sea más seguro, más fuerte ni más asequible. Ya hemos visto esta película antes. Guerras por un cambio de régimen o por el petróleo, que se venden como fuerza, pero se convierten en caos, y las familias estadounidenses pagan el precio. El pueblo estadounidense no quiere esto y está cansado de que le mientan”.
Para finalizar dijo que: “El jefe de Estado republicano con la operación no solamente está poniendo en riesgo a las tropas del ejército y gastando miles de millones de dólares. Lo que está logrando, es desestabilizar una región sin ofrecer ninguna autoridad legal, ningún plan de salida ni ningún beneficio interno. Estados Unidos necesita un liderazgo cuyas prioridades sean reducir los costos para las familias trabajadoras, hacer cumplir el Estado de derecho, fortalecer las alianzas y, lo más importante, priorizar al pueblo estadounidense”.
Quizá la única posibilidad de frenar la embestida armada, es el despertar de consciencia del pueblo norteamericano.









