En 1968, yo era prefecto en la Secundaria 56 de la Colonia Agrícola Oriental, en la Ciudad de México; viví en un departamento amueblado al lado norte de la Alameda Central, arriba de una librería de viejo; fui testigo de muchos de los eventos relacionados con el Movimiento Estudiantil. Además, pude entrevistar, posteriormente, a tres protagonistas claves del evento: Luis González de Alba, Gonzalo Martre (Martínez Trejo) y José Agustín Ortiz Pinchetti.
Por ello, y en base a las pruebas documentales que ha presentado a lo largo de mi desempeño profesional, digo y sostengo que la “Matanza de Tlatelolco” nunca ocurrió; fue, el realidad, la primera fake news en la historia moderna de México, a partir de la cual se pretendió desestabilizar al régimen revolucionario y se desacreditó al gobierno del presidente Gustavo Díaz, firme opositor del expansionismo norteamericano.
En los días que corren, percibo, nuevamente, una andanada mediática encaminada a minar la solidez de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por su postura inquebrantable en defensa de los intereses de México y los mexicanos; y, por desgracia, nuevamente, advierto grupúsculos de gente ignorante, mezquina, apátrida, que aplauden las presiones de Trump, los amagos económicos y la amenaza de una invasión militar.
La mentira del 68 dañó tanto al país que fue fácil para el imperialismo cumplir las recomendaciones de Robert Lansing e instaurar en México el modelo neoliberal que entregó la riqueza autóctona al capitalismo transnacional, apoyado por las élites aborígenes. Ahora que México está en vías de recuperar su esencia de país libre, soberano, democrático y justo; ahora que el planeta entero se yergue en defensa del hombre y su hábitat, nuevamente los traidores abren la puerta al invasor.
Parodiando a Don Quijote, habría que decir que la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, bien puede aplicarse a la tropilla de ignaros. Decía un colega: “Los cubanos viven en la miseria, oprimidos por un régimen oligárquico”. A la pregunta: “¿Has estado en Cuba?”, contestó que no; “pero, yo he leído”. ¡No; pos, sí! Igual que la maestra que asegura saber que fueron más de 400 los muertos en Tlatelolco, aunque en la Estela de los Caídos sólo se registran 20 nombres, 5 de ellos adultos mayores.
Lo de ahora, es peor que todo lo anterior. El imperio más poderoso que ha conocido la humanidad, está a punto de colapsar. El capitalismo salvaje sustentado en dinero fiat, que ha dejado de tener respaldo y pronto se convertirá en humo, no tiene otra salida para sobrevivir que la guerra de rapiña y despojo, como lo está anunciando el propio presidente de Estados Unidos, con ejemplos palpables, como Irak, Irán, Siria, Líbano, Gaza, Venezuela.
La amenaza más reciente es contra Cuba, un pueblo que ha resistido más de 60 años de bloqueo comercial y al cual se pretende dominar, como en Palestina, mediante el hambre y el desamparo, con la advertencia de que el país que les ayude puede sufrir represalias económicas y la aplicación de aranceles, esas medidas de presión que tanto han dañado a los propios norteamericanos por la elevación de precios de la canasta básica.
La presidenta Sheinbaum y su equipo de colaboradores, ha logrado sortear, mediante el diálogo y la negociación, los amagos del vecino; pero, no ha podido frenar las tareas de zapa de los agentes que actúan solapadamente, ni de los medios, propios y ajenos, que están al servicio del imperialismo y siembran una realidad psicótica en las huestes que prefieren creer a saber, porque así no tienen que pensar ni carburar las neuronas.
De ahí la necesidad de estar alertas y defender la Cuarta Transformación de la vida pública de México, basada en el humanismo mexicano. Vale más pájaro en mano que ciento volando.









