A principios de la década de los años cuarenta del siglo pasado, el problema del analfabetismo en México y particularmente de Tamaulipas representaba un reto para el gobierno federal, porque más del cincuenta por ciento de los habitantes no sabían leer y escribir. En esos años, el presidente Manuel Ávila Camacho designó al maestro, poeta y diplomático Jaime Torres Bodet titular de la Secretaría de Educación Pública. Dicha institución, no le era ajena porque a los 19 años de edad fue secretario particular de José Vasconcelos, fundador de la SEP.

Durante la presidencia de Ávila Camacho, los principales esfuerzos del organismo estuvieron encaminados a realizar en México una gran Campaña Nacional de Alfabetización que benefició a todos los sectores. Para fortalecer ese proyecto se implementaron los desayunos escolares en escuelas básicas y creó el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio en las entidades, donde lograron actualizarse miles de maestros de primaria, quienes no cursaron estudios normalistas.
Victoria Ciudad Educadora
A partir de 1943 además de disfrutar las voces de cantantes de boleros románticos en la radio, el principal tema educativo relacionado con Tamaulipas era la Campaña Pro-Alfabetización. El gobernador Magdaleno Aguilar Castillo menciona en su informe de actividades del 1º de enero de 1944 “En concordancia con las actividades educacionales que se han desarrollado por el Estado, se ha acogido con verdadero entusiasmo la iniciativa Patriótica del C. Gral. Manuel Ávila Camacho, Presidente de la República.” Para ello emitió un decreto donde aprueba la impresión de 10 mil folletos, elaborados por en Magisterio de Tamaulipas “…en cuyas páginas se exhorta a los campesinos y a los obreros del Estado a poner toda su voluntad en la interpretación y ejecución del pensamiento del Primer Magistrado.”
En respuesta a la iniciativa federal, Ciudad Victoria se convirtió en el núcleo de irradiación de la campaña alfabetizadora, emprendida por el ministro Torres Bodet. En 1944 como parte de la política cultural y educativa nacionalista, uno de los primeros pasos administrativos, se relacionaba con la federalización de escuelas normales, entre ellas la Normal Federalizada de Tamaulipas y Normal Rural de Tamatán. En términos pedagógicos se buscaba a largo plazo solucionar el problema del analfabetismo y déficit de 45 mil aulas y 45 mil maestros en el país. En medio de todo esto en agosto de ese año, entró en vigor la Ley de Emergencia Para la Campaña Nacional del Analfabetismo que obligaba a los mexicanos al aprendizaje de la lectura y escritura.

En abril de 1945 la campaña alfabetizadora rindió sus primeros frutos. El día 2 de ese mes, se reunieron en la Sociedad Alianza Mutualista Obrera y Progresista un grupo de victorenses miembros de la Junta Municipal Pro Alfabetización, Delegados Municipales, Sub delegados, comisariados ejidales y maestros rurales. La estructura sumaba aproximadamente 250 personas -instructores y analfabetas-, a quienes entregaron cartillas.
En mayor proporción el éxito de la campaña, se debió a la suma de voluntades de los gobiernos federal, municipal y estatal; así como la sociedad civil y diversos organismos preocupados por el fomento educativo de los tamaulipecos. En ese mismo marco, se reunieron en la Escuela Normal Rural de Tamatán, más de ochocientos asistentes presididos por la Junta Municipal de Alfabetización.
Y desde luego, a la vocación profesional de cientos de maestros egresados de escuelas normales de la entidad -Ciudad Victoria, Matamoros y Tampico- quienes, se organizaron para crear el primer sindicato magisterial de Tamaulipas. Lo mismo se inició la profesionalización de profesores, gracias a la “Normal de maestros más grande del mundo”, es decir el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio.
En esa época se incorporó ese organismo, el profesor tamaulipeco Arquímedes Caballero como supervisor en las áreas de Matemáticas, Física y Química. En resumen, la Escuela Normal Rural de Tamatán, por su carácter y origen campesino dirigida en 1945 por el profesor e ingeniero Ezequiel Guerrero Amaya fue la cuna de la Campaña Nacional de Alfabetización en Tamaulipas “…estamos seguros que Tamatán ocupará uno de los primeros lugares por su espíritu de trabajo y de organización.” (Continuará).
Don Cuco Caracol
Durante esa década la capital tamaulipeca tenia alrededor de cuarenta mil habitantes y empezó a cobrar fama Refugio V. García, conocido comerciante poblano, propietario de una dulcería a quien apodaban Cuco Caracol. Durante varias elecciones luchó por un cargo de elección popular en el gobierno municipal, desde síndico hasta presidente. Sin embargo, la fortuna nunca lo favoreció a pesar de ofrecer a sus seguidores sustanciosas barbacoas, asados de puerco y cazuelas de chochas. Su fama trascendió aún más, cuando un poeta popular le compuso un célebre verso.
Si el PRI no hace truco
será presidente Cuco.
A principios de enero de 1946 el gobernador Hugo Pedro González, informó acerca del estado que guardaba la educación en Tamaulipas y particularmente la Campaña Alfabetizante operada por la Dirección Federal de Educación en la entidad, a cargo del maestro, había inscritos en los 773 centros de alfabetización un promedio de 16 mil 171 personas que no sabían leer ni escribir. De acuerdo a la (Revista Provincia/Ciudad Victoria/ enero de 1946) la estadística aumentó a finales del ciclo escolar a 19 459, mientras los centros de alfabetización ascendieron a 861 en la entidad.
En un afán de convencer a los campesinos para que se incorporaran a los centros de estudio, el gobierno de Tamaulipas ofrecía a los ejidatarios: “Un semental Cebú como primer premio; un segundo premio para el Ejido que siga en porcentaje al anterior, consistente en un tiro de bestias caballar; un tercer premio…consistente en tres arados; un cuarto premio para el Ejido…consistente en dos arados y un quinto premio para el Ejido…consistente en un arado.”

Los municipios más importantes que aglutinaban la mayor parte del presupuesto y con énfasis al número de alfabetizados eran Nuevo Laredo, Matamoros. Respecto a Ciudad Victoria existían laborando 24 alfabetizantes que formaban parte del sostenimiento económico que ofrecía el Patronato de la Campaña, con la asistencia de más de 2 mil 800 alumnos dispuestos a concluir su educación primaria. Este modelo pedagógico, podría considerarse el antecedente del Instituto Nacional de Educación para los Adultos, creado en la década de los setenta del siglo pasado.
Gobierno del General Raúl Gárate
Históricamente, Jaime Torres Bodet fue uno de los mejores secretarios de educación en México. Su inteligencia y amplia cultura lo pusieron a la altura de intelectuales como José Vasconcelos y de poetas de gran renombre que integraron el grupo de Los Contemporáneos -Carlos Pellicer, Javier Villaurrutia, Gilberto Owen, José Gorostiza, Salvador Novo y otros.
En medio de conflictos políticos y bélicos, en abril de 1945 el General Raúl Gárate Legleú asumió el cargo de gobernador de Tamaulipas, a raíz del desafuero del licenciado Hugo Pedro González. No obstante que el presidente Ávila Camacho había concluido su encargo, el proyecto de Jaime Torres Bodet continuó su curso. Por ejemplo, en diciembre de ese año se creó en Llera, Tamaulipas el primer Centro de Cooperación Pedagógica con un programa artístico amenizado por alumnos de las escuelas primarias Josefa Llera y Servando Canales. (Continuará)
(Fuentes: Nacionalismo y Educación en México/Josefina Vázquez de Knauth/El Colegio de México/1970/periódico EL Gallito/julio 20/1940; periódico El Heraldo de Victoria/12 de diciembre/1947; periódico Atalaya/Ciudad Victoria, Tam., 8 de abril de 1945).









