Cuando a la notable científica mexicana Julieta Fierro Gossman le preguntaron qué consejo daría a las mujeres, contestó con una palabra simple: ¡Defiéndete! Ahí resumió una larga y profunda conferencia utilizando lo que ella propuso y esgrimió siempre con vigor: el reconocimiento legal del derecho a la igualdad sustantiva. Después enriqueció la sugerencia con otra igual de contundente: cada mujer debe de actuar en defensa de sus derechos de acuerdo a su circunstancia, no hay fórmulas mágicas.
Este domingo se celebra el Día Internacional de la Mujer y es pertinente recordar el largo proceso que ha debido transitar la humanidad para llegar a este momento en que, por un lado, se avanza en el reconocimiento y respeto de los derechos de la mujer en particular y del ser humano en general, y, por el otro, se han exacerbado la discriminación, la marginación y la exclusión, llegando a la aberrante locura de esgrimir la potestad legítima de destruir y aniquilar al diferente.
En su discurso de toma de posesión, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo: “Hoy, 1º de octubre de 2024, inicia la segunda etapa: el Segundo Piso de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México y también hoy, después de 200 años de la República y de 300 años de la colonia, porque previo a ello no tenemos registros claros, es decir, después de al menos 503 años, por primera vez, llegamos las mujeres a conducir los destinos de nuestra hermosa nación. Y digo llegamos, porque no llego sola, llegamos todas”.
En el primer año de gobierno de la presidenta, y de las mujeres en el Congreso paritario, se ha logrado recuperar el legado histórico de México como una nación profundamente humanista, con reformas constitucionales y legales que ponen al hombre y su hábitat por encima de los intereses mezquinos de los grupos de poder que acumularon fortunas incalculables con la explotación inicua del ser humano y de la naturaleza.
El avance en este segundo piso de la Cuarta Transformación se ha logrado por la vía pacífica, mediante el diálogo y la negociación, cumpliendo las premisas fundamentales de no mentir, no robar, no traicionar al pueblo y sin odios ni rencores. Este modo de hacer las cosas contrasta grandemente con lo que ocurre en otras latitudes donde las guerras de despojo, amparadas con pueriles argumentos que invocan a la ley, el orden y el mandato divino, están arrasando con países y paisanos.
Quizá Julieta se refirió a esa forma de hacer las cosas cuando aseguró que cada mujer debe actuar de acuerdo a sus circunstancias: sin violencia, sin confrontación; mediante el diálogo y la negociación. La mujer debe recuperar sus espacios y sus derechos como lo han hecho las féminas a lo largo de la historia patria: con inteligencia, prudencia, valentía y esa dosis de encanto que las distingue. Enfrentar a quien viola sus derechos, no siempre resulta provechoso. La gota que taladra la roca es el camino.
Dicho lo cual, este domingo y todos los días, ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!, la parte más bella de la humanidad.








