La presidenta de la República, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, fue clara y precisa al señalar que la no aprobación de su propuesta de reforma electoral en la Cámara de Diputados, no fue una derrota. No lo es, en verdad, porque el proceso para acendrar la participación democrática en la elección de gobernantes, representantes populares y juzgadores, sigue. Apenas comienza. Lo que sí evidenció, es el apego a los privilegios y canonjías de quienes han hecho de la política un gran negocio.
Durante la jornada, con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, los diputados rechazaron la iniciativa. Para aprobar la propuesta se necesitaban por lo menos 329 sufragios favorables, pero 47 de 49 diputados del Partido del Trabajo (PT) y 52 de 62 del Verde Ecologista de México (PVEM) dieron la espalda a Morena en el intento de racionalizar el presupuesto de los organismos electorales y los partidos políticos, y a los legisladores de circunscripción plurinominal.
Ni qué decir: los saltimbanquis de la política mostraron su cara dura y demostraron que la alianza en pos de la Cuarta Transformación, fue sólo una jugada del oportunismo ramplón acostumbrado que les ha permitido mantenerse en la jugada y, con ello, gozar de los privilegios de la casta dorada autóctona. El verde, que siempre ha sido una franquicia familiar y de camarilla, fue por sus prebendas; el PT, que en alguna ocasión se pintó de progresista, no quiso soltar la teta.
Desde este mismo espacio, señalamos que la propuesta no era perfecta; pero, si perfectible y, además, muy pertinente dado el contundente mandato emitido en las urnas. No hay lugar a dudas: quienes le cerraron el paso se evidenciaron como adversarios del desarrollo democrático. Como palo dado ni Dios lo quita, viene el plan B, que seguramente habrá de contemplar modificaciones a leyes secundarias para lograr los propósitos iniciales y para lo cual sólo se necesita de mayorías simples en el Congreso.
Explicó la presidenta que: “El Plan B consiste en disminuir los privilegios en congresos locales”, luego de exponer los altos costos por legislador: en Baja California, con 25 diputados, por ejemplo, 34.8 millones de pesos; Colima, 5.1 millones de pesos; Morelos, 31.8 millones de pesos; Campeche, 6.1 millón. “Con el tope máximo propuesto, se reducirían alrededor de cuatro mil millones de pesos y no son para el gobierno Federal, se quedaría en los municipios y en las entidades de la República”.
Por otra parte, señaló que otro objetivo es ampliar la participación ciudadana en las consultas públicas, por lo que planteó consultar a la gente acerca de los montos que se otorgan a partidos políticos y otros temas electorales. En cuanto a la revocación de mandato, que se realice en el tercer o cuarto año de gobierno. “Eso es democracia y nosotros tenemos un mandato, una convicción y un principio: no se nos olvida de dónde venimos”.
La Dra. Sheinbaum dijo, además, que: “Nosotros no llegamos aquí impuestos por nadie, sino por el pueblo. Toda mi vida he luchado por la democracia, en contra del régimen de corrupción y privilegios; por los derechos del pueblo de México, por las libertades, por la justicia social. Yo no puedo traicionarme a mí misma y no puedo traicionar el origen del movimiento del que venimos”, aludiendo al viejo y conocido refrán de que “Te lo digo, Juan, para que lo entiendas, Pedro”.








