*DEA y Departamento de Justicia tenían como prioridad la captura o neutralización de “El Mencho”.
*El golpe asestado al CJNG en la sierra de Jalisco, sacude las estructuras de esta organización que ya tenía alianzas con “Los Chapitos”, una escisión fuerte del Cártel de Sinaloa.
*Extenso diagnóstico y radiografía de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” y de varias de sus operaciones y alcances del Cártel de Jalisco Nueva Generación en México y el mundo.
Ciudad de México. – El Departamento de Justicia y la DEA, a través de la Operación Pitón, puso en marcha desde septiembre de 2019, asestaron un fuerte golpe –quizá el más grande de la historia reciente –en contra del Cártel de Jalisco Nueva Generación y su jefe, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.
Además, la DEA aumentó la recompensa para quien aportará información que permita la ubicación y captura de Oseguera Cervantes: ahora ofrece 30 millones de dólares; en México, por su parte, la recompensa por la cabeza de “El Mencho” fue aumentada en 2018 de 10 a 30 millones de pesos.
Lo ocurrido en los últimos meses ha resultado espectacular: en varios estados de la Unión Americana fueron detenidas 750 personas, todas ellas vinculadas al cártel de Jalisco Nueva Generación; se aseguraron más de 20 millones de dólares y se decomisaron unos 20 mil kilos de diversas drogas.
El golpe al CJNG desactivó, según la DEA y el Departamento de Justicia, sus operaciones en Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Houston y Atlanta, lugares donde el cártel de “El Mencho” tiene fuerte presencia.
En Washington, hasta ahora, son procesados dos hijos de “El Mencho”. Se trata de Rubén Oseguera González, “El Menchito” y su hermana Jessica Johana, quienes fueron detenidos en México y posteriormente extraditados a Estados Unidos para que respondieran a los cargos que allá les fincaron.
De acuerdo con la radiografía de la DEA, el CJNG es la empresa criminal más poderosa y la que más ha crecido en los últimos diez años. Domina, sobre todo, el mercado de las drogas sintéticas –metanfetaminas, fentanilo y otras más –que elabora a base de precursores químicos traídos de China y Alemania, principalmente.
En México, de acuerdo con este informe, el grupo criminal dispone de varios laboratorios sofisticados que se utilizan para elaborar las drogas químicas, mientras que, en Estados Unidos, como ya se demostró, cuenta con una amplia red de operadores que se dedican a la distribución.
Además de las detenciones, el decomiso de droga y el aseguramiento de dinero, el Departamento del Tesoro dio a conocer los nombres de cuatro empresas que, se asegura, están ligadas al CJNG en el lavado de dinero.
Estas son: Corporativo Sushi Provi S.A de RL, GBJ de Colima, International Invesment Holdings S.A de C.V. con sede en Guadalajara, así como Master Reposterías y Restaurantes S.A de C.V., cuyo domicilio está en Zapopan, Jalisco.
Nemesio Oseguera es un narcotraficante, oriundo de Michoacán, que, en sus inicios en el mundo del hampa, allá por los años ochenta, estuvo preso en Estados Unidos por tráfico de drogas. Compurgó una pena menor y luego fue deportado a México, donde se alió con los hermanos Valencia Cornelio, donde fue habilitado como sicario.
Más tarde se independizó y creó el Cártel de Jalisco en alianza con el cártel de Sinaloa, pero después se separó y optó por seguir su vida criminal de forma independiente. Cabe destacar que el CJNG es la segunda organización más poderosa del continente, después de Sinaloa, que tiene presencia en unos 100 países.
En México, de acuerdo con informes recientes, tiene presencia en unos veinte estados; dicha expansión ocurrió en los últimos diez años, sin duda, con la complacencia de las autoridades federales, pues de otra forma no se entiende cómo, por ejemplo, en medio de la guerra contra el narcotráfico que declaró Felipe Calderón en 2006 un cártel haya podido expandirse tanto como el de Jalisco y ni se diga el de Sinaloa.
El capo michoacano se caracteriza, de acuerdo con su perfil criminal, por ser extremadamente violento. Prueba de esta capacidad bélica ha quedado demostrada en varios episodios: en 2010, por ejemplo, durante un operativo con el que el gobierno se proponía detenerlo fue derribado un helicóptero de la Fuerza Aérea en Jalisco. La aeronave fue derribada con un lanzagranadas.
En 2018, en otro caso tráfico y no menos lamentable, los hombres de “El Mencho” secuestraron a dos agentes ministeriales, Octavio Martínez Quiroz y Alfonso Hernández Villavicencio. Ambos fueron “levantados” en los límites de Jalisco y Nayarit. “El Mencho” ordenó matarlos, pero antes los obligó a difundir un mensaje al entonces presidente Enrique Peña Nieto y a Alfonso Navarrete Prida, quien era secretario particular. Los agentes pidieron apoyo para ser rescatados, pero fueron asesinados. Todos los pormenores de ambos crímenes fueron difundidos en las redes sociales.
Por estas muertes, la entonces Procuraduría General de la República giró una orden de aprehensión contra “El Mencho” por secuestro y homicidio, la cual, hasta ahora, no se ha podido ejecutar.
De acuerdo con su historial criminal, muy conocido en Michoacán, “El Mencho” es amante de las peleas de gallos; le encanta asistir a los palenques y apostar grandes sumas. Por eso se le conoce como “El Señor de los Gallos” y/o “El Gallero”.
Hace un año, “El Mencho” envió a su ejército de sicarios a Michoacán. La misión: ubicar a José Farías Álvarez, cabeza de un grupo de autodefensas con sede en Tepalcatepec, Michoacán, a quien Oseguera Cervantes quiso matar “por traidor”, según el mensaje difundido en las redes sociales.
Oseguera Cervantes acusa a “El Abuelo” de dirigir un cártel que rivaliza con el suyo; su enojo también obedece a que en varias ocasiones lo invitó a sumarse al CJNG, pero Farías se negó. Por eso ordenó que lo mataran. “El Abuelo” ha sido detenido en dos ocasiones por sus presuntos nexos con el narcotráfico, pero en ambas ocasiones ha tenido que ser liberado por falta de elementos.
Al menos eso dicen las autoridades.
El golpe asestado al CJNG, sin duda, es un ejemplo que debe seguir el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuyas acciones, hasta ahora, siguen sin dar resultados.
El presidente López Obrador ha dicho que no cambiará la estrategia contra el crimen. Asegura que su gobierno ataca las causas, pero hasta ahora los resultados no se reflejan en la vida pública, pues continúan los crímenes y desapariciones.
Lo que demostró el Departamento de Justicia y la DEA, al detener a 750 operadores del CJNG, asegurar 20 millones de dólares y decomisar miles de kilos de droga, es un ejemplo de cómo debe combatirse al crimen.
Por desgracia, en México esto no se hace por incapacidad, omisión y/o complicidad.
El Mencho: La Expansión de un Narcoimperio
El nombre de Nemesio Oseguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), es más conocido que su fisonomía: sólo una fotografía se conoce de él, inexpresivo y duro su rostro. Su mayor habilidad es la discreción, se asegura, pues cuando el Estado mexicano se ha dado a la tarea de aprehenderlo El Mencho, como le llaman, se desvanece como una sombra fantasmática.
Este violento capo del narcotráfico es oriundo del estado de Michoacán, cuna de capos que revolucionaron el narcotráfico en los años noventa con la pujanza de las drogas sintéticas. Algunos aseguran que El Mencho nació en Uruapan, pero otras fuentes sostienen que vio por primera vez la luz en la demarcación de Aguililla, territorios donde todo huele a delito y a muerte.
En su tierra natal se ocupó de la siembra y cosecha de aguacate, pero como a muchos campesinos a él también le dio por la aventura y emigró a Estados Unidos. Se fue en busca de un mejor porvenir, una ilusión perdida para él: cuando corría el año de 1994 fue detenido con una porción de heroína que no era para el autoconsumo sino para la distribución.
La Corte estadunidense de California lo condenó a tres años de cárcel. En ese tiempo Nemesio Oseguera era un desconocido en el mundo del hampa. Tras abandonar la prisión fue deportado a México y se metió de policía. Estuvo adscrito a los municipios de Cabo Corrientes y Tomatlán, en Jalisco.
Al poco tiempo abandonó su trabajo y regresó a Michoacán, donde se enganchó en el negocio del narcotráfico con sus paisanos, los hermanos Valencia Cornelio, nada menos que los fundadores del cartel del Milenio, entonces en plena expansión.
Este grupo criminal, de acuerdo con datos oficiales, dados a Sol Quintana Roo, comenzó a introducir droga a Estados Unidos en cargamentos de aguacate que movían a través de barcos atuneros. Gino Brunetti, un Brokers del narco conectado con grupos colombianos, era su distribuidor: traía la droga desde Colombia en lanchas rápidas y hasta en submarinos –se asegura –, descargaban en las costas de Michoacán y de ahí transportaban el alcaloide hacia Estados Unidos.
Estas operaciones pasaron desapercibidas durante mucho tiempo para las autoridades mexicanas hasta que Brunetti fue detenido y confesó todo lo que sabía sobre el cártel del Milenio: en realidad era toda una familia –Los Valencia –metidos en el negocio del narcotráfico; habían conquistado más de quince estados y se expandieron hacia Europa y Asia. Fueron pioneros, junto con los hermanos Amezcua, oriundos de Colima, en poner en jauja la distribución y consumo de drogas de diseño, hoy uno de los mercados más boyantes que existen.
El líder del cártel del Milenio, Armando Valencia Cornelio, empleó a “El Mencho” como sicario. Y entre finales de los años noventa y durante el primer lustro del nuevo milenio Nemesio Oseguera se hizo cargo de la seguridad personal de quien más tarde sería su primo político, pues terminó casado con Rosalinda González Valencia, prima de Armando, y desde entonces comenzó a escalar en el escalafón criminal del cártel del Milenio.
Con el paso del tiempo, Oseguera tuvo a su cargo el trasiego de droga, era pasador; luego le encomendaron los arreglos con la Policía Federal, la ejecución de rivales y la conquista de nuevos territorios. En nada falló y de esa forma, sin proponérselo, construía su propio futuro.
Pero el destino lo colocaría en la antesala de una expansión descomunal: en el año 2005 fue capturado Armando Valencia y cinco años después, en 2010, caía abatido por el Ejército Ignacio Nacho Coronel, pieza del cártel de Sinaloa y aliado de Los Valencia.
El cártel del Milenio reemplazó a Armando Valencia en la jefatura del cártel: el liderazgo lo asumió Óscar Orlando Nava Valencia, El Lobo, pero no duró mucho tiempo: pronto fue capturado y, como consecuencia de las luchas de poder, el cártel del Milenio de fracturó: de la división surgieron dos cárteles: “Los Torcidos” y “La Resistencia”, pero la alianza fue efímera y terminaron enfrentados. El segundo grupo se convirtió en el Cártel de Jalisco Nueva Generación, la organización criminal que más ha crecido en la última década.
Su base es el estado de Jalisco, desde donde operan el tráfico de drogas a gran escala; su expansión no ha tenido límites: en diez años han alcanzado el dominio en una decena de entidades –Jalisco, Michoacán, Estado de México, Hidalgo, Colima, Guanajuato, Nayarit, Veracruz y Tabasco –y tan fulgurante parece su crecimiento que, se asegura, muy pronto podrían irrumpir en el Caribe mexicano.
Tras la caía de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el CJNG irrumpió en Sinaloa: “El Mencho” quiso arrebatarle sus territorios a este cártel, incluso, estuvo a punto de fulminar a los hijos de El Chapo y también a Ismael El Mayo Zambada, el 16 de agosto de 2016, cuando un grupo de sicarios presuntamente del CJNG irrumpieron en el restaurante “La Leche”, en Puerto Vallarta, y secuestraron a quince personas no ajenas al crimen organizado.
Las autoridades federales confirmaron que entre los secuestrados figuraban los hijos de El Chapo –Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar –, herederos de quien fue el máximo jefe del cártel de Sinaloa. Sobre El Mayo, se dijo que huyó y se perdió entre las sombras de aquella agitada noche.
En otros puntos geográficos –en medio de su fulgurante carrera ascendente –el líder del CJNG está enfrentado a Los Zetas y también a Los Caballeros templarios, dos cárteles no extinguidos.
La batalla la libran desde Jalisco, donde el CJNG fincó su hegemonía con violencia y corrupción. Fue durante el gobierno de Aristóteles Sandoval la etapa de mayor crecimiento para el cártel que dirige Nemesio Oseguera. Cuando el CJNG estaba aliado con el de Sinaloa Sandoval fue lanzado por el PRI como candidato al gobierno de Jalisco.
A través de un empresario conocido como Tony Duarte –presunto lavador de dinero del cártel de Sinaloa –Sandoval habría recibido financiamiento para su campaña política. Esto le permitió al CJNG sentar sus reales en Jalisco y desde ahí comenzar una de las expansiones más rápidas que se conocen en los últimos tiempos.
En Jalisco el CJNG lo controla todo: disponen de una amplia red de sicarios dispuestos a matar; cuentan con operadores y administradores de al menos unas diez mil tienditas en todo el estado donde se vende cocaína, mariguana, crack, Ice (también conocido como hielo), drogas sintéticas y hasta heroína que, directamente, inyectan en la vena a los adictos a esa sustancia.
Forman parte del cártel una amplia red de abogados, siempre dispuestos a trabajar para liberar a los miembros del cártel que caen en prisión accidentalmente. Otra estructura se encarga de las negociaciones políticas, del intercambio de algunos detenidos por personas desconocidas a las que convencen con una suma de dinero.
Se asegura que el cártel de Jalisco introduce mensualmente unas seis toneladas de cocaína a Estados Unidos, pero también han abierto nuevos mercados en Europa, particularmente en Italia y Reino Unido, desde donde se han ido extendiendo.
Así, de manera discreta, Nemesio Oseguera se posiciona como el segundo capo más poderoso de México, después de El Mayo Zambada, “capo de capos”, como se le llama, quien hoy es el máximo jefe del cártel de Sinaloa.
“El Mencho”: Los Submarinos y la Conexión Colombia
Tan pronto se entronizó como jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera se desprendió del cártel de Sinaloa –no sin entrar en guerra con ese grupo criminal –y selló una alianza con su cuñado, Abigael González Valencia, El Cuinis, líder del cártel del mismo nombre, quien ayudó a El Mencho introducir cuantiosos cargamentos de cocaína a México y Estados Unidos a bordo de submarinos.
De hecho, fue el primer capo que se dio a conocer en el mundo criminal utilizando naves sumergibles que eran enviadas desde Colombia hacia México y que lo mismo eran descargadas en costas del Caribe que en las del Pacífico. Luego, en lanchas rápidas, ponían el cargamento a salvo para después enviarlo al mercado estadunidense en barcos portacontenedores, según ellos, el medio más seguro.
El poder que ha acumulado el CJNG y El Mencho se debe, en buena medida, a la capacidad que mostró a partir del año 2008 y hasta el 2015 el cártel de Los Cuines, pues para el gobierno de Estados Unidos este grupo criminal tuvo en ese momento más poder que el propio cártel de Sinaloa. Y eran aliados de El Mencho.
Un agente de la DEA dijo en 2015 que Los Cuines eran el cártel más rico del mundo; lo expuso en el momento en que la agencia antidrogas norteamericana y otros órganos de inteligencia sumaban fuerzas para investigar a este cártel mexicano, sus alianzas, sus mercados y su poderío económico. Su conclusión en ese momento no dejó lugar a dudas: eran más poderoso que Sinaloa, pero curiosamente no atraían los reflectores nacionales ni internacionales como ocurría entonces con el grupo criminal encabezado por Joaquín El Chapo Guzmán.
Este diagnóstico del cártel de Los Cuinis no era visto por las autoridades mexicanas con el lente de aumento con el que lo miraba la DEA. Incluso, el 28 de febrero de 2015, cuando fue detenido el jefe de esta banda, Abigail González Valencia –El Cuini –la Procuraduría General de la República desconocía que habían capturado al capo “más rico del planeta”, de acuerdo con el perfil criminal y económico realizado por la agencia antidrogas de Estados Unidos.
González Valencia, en efecto, había sido detenido en Puerto Vallarta, Jalisco; su captura fue producto de un operativo conjunto realizado entre la Marina, Policía Federal y PGR.
La caída de este capo fue festinado por el gobierno de Estados Unidos. Y tenían razón:
“Los Cuinis son los dueños caso absolutos del mercado europeo y asiático de las drogas –dice el diagnóstico de la DEA –que detectó la alianza de este cártel con la organización encabezada por Nemesio Oseguera, de ahí que éste último haya alcanzado tanto control y poder dentro y fuera de México.
El diagnóstico de la DEA amplió todavía más su visión sobre el jefe del cártel de Los Cuinis:
“El Cuini y sus hermanos, cinco en total, son los narcotraficantes más ricos porque son quienes venden más cocaína y metanfetaminas a Europa y las autoridades europeas no han logrado confiscarles casi nada de dinero ni de drogas. Esto quiere decir que sus ganancias se podrían afirmar que son cercanas al cien por ciento”.
Abigael González Valencia –según los informes de la DEA –fue el responsable de traer a México a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para entrenar al equipo de sicarios del CJNG.
Lo anterior fue confirmado por uno de los socios de El Mencho, Óscar Nava Valencia, El Lobo, tras ser capturado en 2009. Ante las autoridades estadunidense declaró que integrantes de la guerrilla colombiana proporcionaron adiestramiento militar a sicarios del CNJG entre 2010 y 2012, antes de que las FARC aceptara las conversaciones de paz y cese al fuego en Colombia.
Y añadió:
“Yo también sabía que Abigael González tenía conexiones con las FARC y que se aprovechó de las mismas para traer al menos cuatro combatientes de las FARC para entrenar a los integrantes del CJNG y Los Cuinis en técnicas de fabricación de bombas y asesinato.
Este testimonio resultó clave para que Estados Unidos ordenara el arresto de Abigael González Valencia, pues otras fuentes confirmaron no sólo su poderío en materia de introducción de drogas a varios países del mundo sino sus vínculos con la guerrilla colombiana, lo que favoreció en todo a “El Mencho”, sobrevivientes de aquella redada internacional.
El testimonio de El Lobo tuvo varios efectos y sirvió para abrir nuevas líneas de investigación: por ejemplo, sirvió a las autoridades estadunidenses para documentar la relación de Los Cuinis con el CJNG y narcotraficantes colombianos.
Entre otros nombres salieron a relucir el de Diego Pérez Henao, identificado por las autoridades colombianas como “Diego Rastrojo”, quien encabeza a las Rondas Campesinas Populares o “Los Rastrojos”, un grupo armado que sirvió como brazo ejecutor del Cártel del Norte del Valle de Colombia.
No es todo: Según el testimonio de El Lobo, Pérez Henao –“El Rastrojo” –fue quien enlazó a Abigael González Valencia con su principal proveedor de cocaína en Colombia: El Cártel de Cali, en otro tiempo representado por el legendario Pablo Escobar Gaviria.
En el año 2000 las autoridades estadunidenses tuvieron informes confidenciales de que El Cuinis –socio de El Mencho –movía entre mil y dos mil 500 toneladas de cocaína de Colombia a México cada trimestre.
“El Rastrojo” fue capturado, después de una larga carrera criminal, el 3 de junio de 2012 en Barinas, Venezuela, y ese mismo año El Lobo Valencia se declaró culpable de narcotráfico en Estados Unidos.
El lobo declaró pormenores de cómo transportaban la droga desde Colombia hacia México. E aquí el modus operandis:
“En 2006 y 2007 invertí en tres cargamentos de drogas cuyo traslado de Colombia a México operó Abigael González Valencia. Cada uno era de 1,500 kilos y todos llegaron a buen puerto.
“González Valencia era el encargado de coordinar con el proveedor colombiano la cocaína. “Los Rastrojos eran nuestros proveedores”, dijo.
Para sus servicios de transporte y venta, “El Lobo” se reunía personalmente con González Valencia en Guadalajara y le entregaba maletas repletas de dólares. Después El Cuinis se trasladó a la ciudad de México, desde donde despachaba los pagos a los proveedores colombianos.
De esta amplia relatoría sobre las operaciones de narcotráfico entre Los Cuinis, el CJNG y los cárteles Colombianos se desprenden otros episodios que implican en todas estas maniobras a Nemesio Oseguera, por aquel tiempo todavía sin gran notoriedad en el mundo criminal, pero con amplios movimientos en el mercado de las drogas.
Se consigna en dicho expediente que, a mediados de 2007, “El Cuinis” y su cuñado, “El Mencho”, invirtieron junto con “El Lobo” en un cargamento de cocaína que salió de Colombia.
Relata “El Lobo”:
“La cocaína se estaba moviendo desde Sudamérica hasta México a bordo de una nave sumergible. El plan era que la nave viajaría hasta un punto predeterminado fuera de costa, donde varias lanchas rápidas se encontrarían con la embarcación y llevarían la cocaína hasta México.
“En aquella ocasión –prosiguió –todos perdieron su dinero porque las autoridades colombianas detectaron el submarino y los tripulantes prefirieron hundirlo antes que permitir la incautación”.
De acuerdo con los informes, esta operación fallida de El Lobo y “El Cuinis” era manejada a través de una ruta compartida. La droga también la cargaban en portacontenedores que eran enviados desde Colombia, pasaban por Panamá o Costa Rica y luego desembarcan en algún puerto mexicano, donde tenían todo arreglado para su entrega.
El testigo dijo que por esta vía transportaba un cargamento de droga cada dos o tres meses y nadie se lo impidió durante un lapso de dos años, por lo que después los narcotraficantes michoacanos siguieron el ejemplo transportando droga desde Guatemala, pero en avión: cargaban entre 300 y 1, 200 kilos. González Valencia era el encargado de comprar la droga en Colombia.
En otros de sus testimonios “El Lobo· dijo que “el Cuinis” le propuso mover cocaína desde Panamá directo a Los Ángeles, California, en buques de contenedores.
Nava Valencia dijo que rechazó la oferta porque le pareció insegura, aunque luego reconoció que “El Cuinis” nunca tuvo problemas en esa ruta. El testigo fue capturado cuando preparaba el envío de tres mil kilos de coca a bordo de un avión con matrícula estadunidense. La operación se canceló.
El negocio entonces quedó en manos de “El Cuinis” y su cuñado “El Mencho” Oseguera. Y tras la captura de “El Cuinis”, Nemesio Oseguera se quedó con el negocio y no sólo eso: con el control total del CJNG. Hoy es el amo y señor del narcotráfico y conoce como nadie las rutas por donde introducir drogas de Sudamérica a México y a Estados Unidos.
“El Mencho” Detrás de la Masacre en Michoacán
Tras el debilitamiento de los cárteles que operan en Michoacán –Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y Los Valencia –Nemesio Oseguera, El Mencho, ha intentado en varias ocasiones apoderarse de esa entidad clave en la geografía del narcotráfico por su posición estratégica, pero no ha podido.
Hace tres años, surgieron en ese estado del Pacífico las llamadas Autodefensas, una suerte de policía comunitaria que, armada con rifles de alto poder, se levantaron para poner un freno a la violencia perpetrada por los cárteles.
Hipólito Mora, un empresario y productor de limones del municipio de La Ruana, fue el fundador de los grupos de Autodefensas. En el sexenio de Enrique Peña Nieto este proyecto fue asesorado por el general colombiano Óscar Naranjo, con amplia experiencia en el combate al crimen. El objetivo trazado entonces fue que, ante la incapacidad del Estado para pacificar el territorio, era necesario que las poblaciones michoacanas estuvieran seguras ante los embates del crimen organizado.
El cártel de El Mencho –se asegura –planeó la estrategia se infiltrarse entre los grupos de Autodefensas: les abasteció de armamento y de dinero. Su objetivo: dividir al grupo y así poder entrar a Michoacán con el fin de controlar el estado y las rutas del trasiego de drogas.
Y es que Michoacán resulta ser un estado ampliamente disputado por el narcotráfico. Hay varias razones que lo explican: es una entidad considerada como la puerta de entrada en la socorrida ruta del Pacífico; cuenta con uno de los puertos más importantes para la mafia –Lázaro Cárdenas –por donde el crimen organizado internacional ingresa al país drogas, armas y precursores químicos como la efedrina, materia prima de las llamadas drogas de diseño.
Por Michoacán se abastecen de droga la mayoría de los cárteles mexicanos. Hay una zona conocida como “El Faro de Brucerías”, pegado a la costa, territorio de nadie; ahí la población, en su mayoría pescadores, operan para el narcotráfico: en sus lanchas transportan la droga que los submarinos y barcos arrojan en el mar.
Los cargamentos de cocaína son llevados a la costa y resguardados celosamente en casas particulares o en bodegas de pescado para después entregarlos a sus dueños, en este caso, los operadores de los cárteles del “Milenio”, “Caballeros Templarios, Familia Michoacana y “los Viagras”, estos últimos son considerados como los más violentos y quienes protagonizaron ayer la balacera en Uruapan, Michoacán, con el cártel de Jalisco Nueva Generación que dejó un saldo de 19 muertos.
Si algo caracteriza al CJNG es su alto poder de fuego y su nivel de saña. Por ejemplo, en mayo de 2015, el Ejército Mexicano instrumentó un operativo para detenerlo en Jalisco. El Mencho estaba preparado con otro ejército, conformado por unos 500 hombres, entre gatilleros y francotiradores. Estaban armados con granadas, bazucas, rifles AR-15, ametralladoras y hasta con un lanzacohetes soviético impulsado por granadas que fue utilizado para derribar un helicóptero militar en la ciudad de Guadalajara.
Aquel episodio, donde se observa cómo le disparan al helicóptero y el impacto hizo que estallara y se desplomara envuelto en llamas fue algo inédito en México. Ningún grupo criminal en la historia del crimen organizado mexicano había utilizado tal aparato bélico para enfrentarse al Ejército Mexicano que, sin ninguna duda, se vio superado por la artillería pesada del cártel de Jalisco.
Este hecho –sin precedentes, como ya se dijo –era la evidencia más clara de que la guerra contra el narcotráfico había alcanzado niveles de narcoterrorismo, como ocurrió en Colombia en la etapa más convulsa que vivió ese país sudamericano por la disputa entre los cárteles de Cali y de Colombia.
El experto en temas de seguridad y crimen organizado internacional, Edgardo Buscaglia, dijo entonces que México ya había entrado a una etapa de narcoterror.
Y sin patujos, añadió:
“Sólo falta ver cómo los cárteles empezarán a derribar aviones comerciales en la ciudad de México o en otras ciudades importantes del país. También veremos –dijo –cómo son dinamitados los clubes de empresarios y políticos que aún no quieren ver que el país se les desmorona en las manos mientras ellos se la pasan tomando champagne y comiendo caviar en sus centros nocturnos de lujo.”
Para Buscaglia el grave problema de México es la infiltración del crimen organizado en la política. “El corazón de la mafia –dijo –es la clase política y para sacudirlos es necesario que el Estado mexicano actúe con mano firme: que la Unidad de Inteligencia Financiera audite a las empresas presuntamente ligadas al lavado de dinero; que se golpee el nervio financiero de la mafia; que se desmantele el patrimonio de los grupos mafiosos y se les lleve a prisión. El cambio sólo será posible cuando el presidente de México entienda que la gobernabilidad y la paz social depende de que se golpee de raíz este problema y se lleve a juicio a los políticos ligados al crimen organizado”.
Sin que todavía estas políticas puedan cristalizarse, el poder del crimen organizado sigue en pie y para muestra ahí están las 19 personas masacradas en Michoacán por el CJNG. Y seguramente tales hechos sangrientos seguirán mientras el Estado mexicano no emprenda una política que desmantele a los cárteles.
Dentro del escenario del crimen organizado, el cártel de Jalisco es el segundo más poderoso, después de Sinaloa, actualmente dividido en cuatro bloques y con presencia en cincuenta países. Es la organización criminal considerada como la más poderosa del mundo.
El tercer sitio lo ocupa el cártel de Los Rojos y enseguida están los Guerreros Unidos; le siguen Los Zetas, el Cártel del Golfo, Los Viagras, Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana, el cártel de Tijuana, La familia Díaz Parada (traficantes de mariguana de Oaxaca) y el cártel del Milenio. No se descarta el poderío del cártel de Juárez y su brazo armado “La Línea”, poderosos desde hace varias décadas, aunque la etapa de mayor esplendor que vivió este grupo criminal se presentó en los años noventa: fue encabezada por Rafael Aguilar Guajardo –asesinado en 1993 en Cancún, Quintana Roo –y luego por Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, a quien oficialmente se le declaró muerto en 1997.
El Mencho y su cártel de Jalisco es ya un verdadero desafío para el Estado Mexicano, pero hay dos razones por las que no se le ha podido detener: o hay políticos coludidos con ese grupo criminal o bien el gobierno carece de una estrategia para capturarlo.
Nemesio Oseguera tiene muchas cuentas pendientes con la justicia mexicana. Nadie olvida aquel video, difundido por las redes sociales, donde sicarios de El Mencho decapitaron a un grupo de agentes federales que fueron secuestrados en Jalisco.








